Odontopediatría

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En CLÍNICA DENTAL LEIRE LLORENTE somos miembros asociados de la SEOP, Sociedad Española de Odontopediatría. Y a pesar de ofrecer un servicio especializado, nuestras tarifas en los servicios son las mismas en niños que en adultos

Nuestra prioridad es la salud dental de los niños, poseemos capacidades especificas para entender sus sentimientos, ganarnos su confianza y tratarlos de manera que parezca un juego, de esta forma conseguimos realizar un tratamiento de calidad y garantía. Ofrecemos Revisiones y radiografías gratuitas, así como Instrucciones de Higiene Oral y tratamiento de fluoración tópica gratuitos tras la realización de su tratamiento. Además, todos los niños que recibimos en nuestra clínica como pacientes, les premiamos su comportamiento con un  regalo.

El hecho de disponer de monitor de TV justo encima de los sillones dentales nos permite distraerles con sus dibujos animados o programas preferidos a un volumen lo suficientemente alto que nos  posibilita conseguir que el niño mantenga su concentración y su atención en el monitor, y no le moleste el ruido de la aspiración ni de la turbina.  De tal forma, que se relaja, lo mismo que su  mandíbula, nos permite trabajar con más comodidad, aumenta su umbral del dolor al no pensar en ello y se va de la consulta deseando volver, porque para él ha sido una experiencia satisfactoria.

Les ofrecemos un artículo muy interesante de la SEOP enfocado a madres y padres de niños menores de 16 años, momento de la vida junto con el embarazo, donde las bacterias que provocan la caries son más dañinas.

 

LAS 10 PREGUNTAS CLAVE DE LA CARIES DENTAL

1. ¿Qué causa la caries?

Al comer, los azúcares ingeridos que se han quedado en la boca se metabolizan por la placa bacteriana y, al metabolizarse, se producen unos ácidos que hacen que el pH intraoral descienda. El descenso del pH intraoral ataca la estructura mineral del esmalte provocando su desmineralización.

La placa bacteriana es un sistema ecológico formado por una comunidad bacteriana, rica en microorganismos aerobios y anaerobios, que se desarrolla sobre las superficies dentales con nula o escasa limpieza. El Streptococcus mutans, un asiduo microorganismo de nuestra boca, es el principal germen que la forma, colonizando la cavidad bucal.

 

La prevalencia de caries en dentición temporal, lo que la gente conoce como “dientes de leche” es del 36% según la última gran Encuesta Nacional sobre Salud Oral en preescolares de 2007.

2. ¿A partir de cuando puede aparecer?

La caries de la primera infancia o “Caries del Biberón” puede producirse desde el mismo instante en que aparecen los primeros dientes en la boca del niño. Desde este mismo instante, pues, es conveniente empezar la limpieza bucal de sus dientecitos, que se llevará a cabo con una pequeña gasa húmeda.

Sin embargo, el factor tiempo juega también un papel importante. Cuanto más se tarde en iniciar los procesos de higiene dental, más probabilidades tendrá el niño de presentar caries.

La Sociedad Española de Odontopediatría (S.E.O.P.) defiende que la primera visita al dentista se realice al primer año de vida, e incluso durante el último trimestre del embarazo, como se propone desde numerosas Academias reconocidas a nivel mundial; tales como la academia norteamericana, la europea, la inglesa y la sueca, principalmente.

3. ¿Por qué se produce?

Por la confluencia de varios factores, principalmente las bacterias que producen ácido, los dientes susceptibles, los hidratos de carbono fermentados (dulces, leches etc…), el tiempo ( la frecuencia con que los dientes están expuestos a los ácidos derivados del azúcar) y la calidad de la higiene oral. Todo ello provoca un estado idóneo para la rápida propagación de las bacterias que provocan los ácidos que deshacen el esmalte del diente.

Cuando se perfora el esmalte, los microbios no se preocupan en abrir más la puerta y se dirigen hacia el interior del diente, infectando la dentina ya que ésta es una estructura orgánico mineral mucho más blanda, ideal para estos microbios.

Actualmente, sabemos que en la boca o cavidad oral se produce un ciclo contínuo de desmineralización y remineralización en la superficie del diente, por lo que podemos considerar a la caries como un proceso dinámico.

4. ¿Cómo se reconoce?

La caries la ha de diagnosticar el dentista y, en el caso de los niños, el especialista en odontopediatría mediante las revisiones periódicas que han de tener lugar cada seis meses.

Si son los padres los que la observan, ya suele ser tarde porque el proceso de cavitación se ha iniciado y se ha perdido un tiempo precioso. En todo caso, la primera señal es la aparición de un cambio de color en el diente que se vuelve blanquecino y sin brillo. En una fase más avanzada, se observa un borde amarillo, marrón o negro a nivel de la zona careada. En la fase más visible, aparece la pérdida de sustancia y el socavón del esmalte, que se acaba rompiendo. La destrucción del diente indica que el proceso de caries puede llevar hasta varios meses en la boca; el proceso es, pues, lento.

La caries se suele iniciar en los sitios de retención de comida, por eso los molares (los que mastican y en los que es más habitual que se depositen los alimentos) son los más susceptibles de padecer esta enfermedad.

5. ¿Duele?

Cuando la caries sólo afecta al esmalte no produce dolor. El esmalte es una estructura muy dura (tanto, que para perforarlo, los dentistas usamos unas puntas diamantadas) pero es débil frente a la acción del ácido. Sin embargo, si la lesión se extiende, acabará llegando al tejido interior del diente, que es la dentina y, en estos casos, la ingesta de dulces y las bebidas frías o calientes provoca dolor.

A medida que la infección progresa, pasa a los tejidos blandos del interior del diente (nervio), se forma pus como consecuencia de la infección y aparece el flemón.

6. ¿Qué hábitos la provocan?

El principal amigo de las caries es la falta de una higiene adecuada. Para su aparición tiene que haber un medio oral ácido, y todo aquello que pueda provocar un pH ácido es potencialmente peligroso. Por ejemplo, las chucherías, los caramelos, las bebidas refrescantes, las bebidas de cola, los zumos con azúcares añadidos, etc…; pero incluso, el pan, la bollería y la pasta que, en definitiva, son harinas y en su metabolización se producen azúcares que, al descomponerse, producirán ácido.

La dieta ha de ser, por lo tanto, muy variada huyendo de los abusos y de las comidas monotonas (niños que solo comen pizza o macarrones, por ejemplo). La fruta, de hecho, es muy buena porque tiene fibra, que actúa limpiando.  Comerse una manzana es lo más saludable para los dientes tanto de los pequeños como de los mayores.

7. ¿Es contagiosa?

Los microbios que provocan la  caries son adquiridos. El bebé nace con la boca estéril y poco a poco se invade de gérmenes. La transmisión de estos microbios viene, en la gran mayoría de los casos, a través de los padres, de la misma forma que se puede transmitir una simple gripe.

Existen diferentes formas de transmisión de los microbios a la boca del niño; a veces los padres utilizan la boca como mecanismo de limpieza de un chupete, la tetina de un biberón o una cuchara e incluso les cortan los alimentos con su propia boca. Otras veces es la costumbre de besar a los hijos en la boca.

No tiene que ver que los adultos tengan caries o no, simplemente el intercambio de saliva podrá transferir estos gérmenes a la boca del pequeño. Por ello, la principal recomendación es limpiar bien los chupetes con agua, nunca con la boca y prescindir de los besos en la boca, por muy entrañables que parezcan.

8. ¿Cómo se tratan las caries en los niños?

Inicialmente, habrá de distinguirse si se trata de dentición primaria o permanente ya que, en función de la patología que presente el diente, el tratamiento podrá ser diferente dependiendo de la dentición de que se trate.

Si la lesión llega al nervio y estamos ante dientes temporales se realiza una pulpotomía o tratamiento del nervio que nada tiene que ver con las endodoncias realizadas en dientes definitivos. Si la caries no afecta al tejido nervioso del diente, se obtura mediante una pasta (el empaste).

Cuando la caries ha provocado un agujero grande en el diente se aplican unas coronitas metálicas, poco estéticas pero muy prácticas. Su finalidad es actuar como mantenedor de espacio a la vez que facilita que el niño pueda masticar bien. Ante esto, poco nos tendría que importar que sea un tratamiento poco estético ya que es muy eficaz y no supone que el diente permanente que erupcionará más tarde salga con problemas. La mayoría de los tratamientos de ortodoncia que se realizan en la actualidad son generados por perdidas de espacio en dentición temporal.

Sólo se extrae el diente cuando no hay más remedio; es decir, cuando la infección obliga a su extracción porque se han destruido las raíces del diente y éste es inviable. En estos casos, siempre hay que instalar un mantenedor de espacio para evitar que se pierda el espacio necesario para la correcta ubicación del diente permanente.

9. ¿Puede afectar al diente definitivo?

Cualquier infección en el diente temporal que progrese por la raíz creará una bolsa de pus que afectará al diente permanente. A veces los dientes definitivos salen con malformaciones, manchas o lesiones secundarias a la infección que tuvo el diente de leche en su día y no se trató de forma adecuada. Por ello, es un gran error pensar que, puesto que algún día se le caerán los dientes de leche, no hay que preocuparse demasiado por su cuidado.

Hay que llevar a los niños al especialista en odontopediatría cada 6 meses para que les revisen los dientes y poder prevenir las posibles enfermedades que pudieran tener en sus bocas.

10. ¿Qué medidas de prevención son aconsejables?. ¿Puede afectar a otros órganos?

Hasta el primer año de edad, basta limpiar los dientes con una pequeña gasa humedecida. A partir de los dos años se introduce el cepillo, de cabezal pequeño y cerdas suaves. Los padres tienen la labor de enseñar al pequeño, pasándole el cepillo con delicadeza, después de cada comida. La cantidad de pasta ha de ser mínima - el equivalente a una lenteja - ya que no es aconsejable se que trague el flúor.

La fluoración, bajo control del odontopediatra, es uno de los remedios más eficaces para luchar contra la caries. El esmalte se puede reforzar y remineralizar mediante la aplicación de fluór. El flúor reacciona con los cristales de hidroxiapatita del esmalte y los convierte en cristales de flúorapatita que son mucho más resistentes a la acción de los ácidos. Según la OMS, reduce la incidencia de caries hasta en un 50%.

En cuanto a si puede afectar a otros órganos o no; en niños sanos, no. Sin embargo, una infección en un diente hará progresar la caries hasta que los microbios lleguen al nervio y lo contaminen. Si continuara sin tratarse, el nervio infectado provocaría pus, que buscará una válvula de escape y provocará un absceso que, de no tratarse, producirá una fístula (el camino hacia el exterior).  Ahora bien, cualquier infección en el organismo, sea en la boca o en cualquier otra parte, puede provocar afecciones cardiacas en pacientes que han tenido problemas vasculares, cardiopatías congénitas o hayan padecido, por ejemplo, fiebres reumáticas de pequeños. Son casos extremos, que el odontopediatra debe conocer aunque son controlados por el cardiólogo.